La crítica -
Por Juana Samanes
El cineasta Alejandro G. Iñárritu es uno de los directores mejicanos, junto con Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón, que más éxito ha tenido en Hollywood, donde consiguió, por ejemplo, el Óscar a mejor director por sus filmes El renacido (2016) y por Birdman o La inesperada virtud de la ignorancia (2015) donde apostó por un drama alrededor del arte, tan opaco como duro. Esta última faceta, que abunda en lo desagradable y estridente, es la nota característica de Digger, una sátira política que ya suena como candidata a los Óscar de 2027.
Uno de los empresarios más poderosos del mundo provoca por su codicia una de las catástrofes ecológicas más graves de la Historia, a partir de ahí empezará una carrera hacia adelante para intentar presentarse como el único salvador de la humanidad del desastre que ha provocado él mismo.
La primera hora de la película (tiene un metraje de 129 minutos) se hace discursiva y pesadísima mientras se retrata el prepotente personaje de Digger que nunca se retracta y que con su poder tiene pillados a mandatarios y empresarios de todo el mundo. A partir de ahí, el relato nos plantea temas de actualidad como la defensa del medio ambiente (con tesis y advertencias muy ecologistas), y nos sumerge en asuntos tan actuales y recientes como la importancia del arte para sobrellevar situaciones dramáticas o el peligro de que las riendas del mundo la lleven los oligarcas, todo ello narrado con una puesta en escena exageradísima en algunos momentos y donde el espectador acaba cogiendo manía a la mascota de Digger, un gato al que cuida hasta el extremo.
Tom Cruise realiza una actuación portentosa encarnando al potentado Digger, al que se le reconoce mínimamente tras capas de maquillaje y prótesis y donde da rienda suelta a carácter impredecible de su personaje. Al parecer aspira a conseguir el Oscar a mejor actor que hasta el momento se le ha resistido. Supone la primera película en la que no interpreta a un personaje de acción desde hace casi 15 años.
Sobre la personalidad de Digger, aunque Cruise ha manifestado que no está basada en ninguna persona real, lo cierto es que recuerda en algunos aspectos al presidente Trump por sus decisiones arriesgadas que afectan al orbe. Sin embargo hay quien considera que el retrato de Trump es el personaje que interpreta John Goodman, que encarna al mandatario de EEUU en la película. Una anécdota: ha trascendido que durante el rodaje de la película el popular actor sufrió una caída y se rompió la cadera lo que provocó una breve parada en la filmación.
Técnicamente hablando, este largometraje es una superproducción visualmente llamativa porque se rodó VistaVision, un formato de pantalla ancha de la década de 1950, que es digamos un formato panorámico más flexible y logra imágenes bastante singulares, lo visto recientemente en la singular y ganadora de Óscars The Brutalist (2024).