La crítica -
Por Juana Samanes
Lo habitual es que una película de éxito de lugar a una serie pero con The Mandalorian and Grogu ha ocurrido lo contrario. Después de tres temporadas emitidas en la plataforma Disney ahora estrenan este film en los cines. Tras esta nueva estrategia de saltar a la gran pantalla los más desconfiados solo ven un motivo: hacer una estupenda recaudación de taquilla a costa de los seguidores de la serie
El malvado Imperio ha caído y los señores de la guerra imperiales siguen dispersos por toda la galaxia. En esa tesitura la incipiente Nueva República intenta proteger todo por lo que lucharon los rebeldes, de ahí que recluten al legendario cazarrecompensas mandaloriano Din Djarin (Pedro Pascal) y a su joven aprendiz, Grogu, para que vayan rastreando y deteniendo a todos los enemigos de la Nueva República.
Según su director, Jon Favreau, cronológicamente dentro de la saga galáctica The Mandalorian and Grogu, se sitúa en la época comprendida entre El retorno del Jedi y sus secuelas.
Monstruos y criaturas de todo tipo, peleas sin fin más propias de videojuegos y naves heterogéneas que surcan el espacio es lo que ofrece este film que, argumentalmente, no aporta nada o casi nada, o quizás ese sea su objetivo: ofrecer una aventura para chavales en la que prima el entretenimiento y poco más. De ahí que resulte poco relevantes la declaración de profundidad a la que aluden sus responsables cuando hablan de esa relación paterno filial que mantiene la pareja protagonista formada por Din Djarin y Grogu.
Tanto es así que The Mandalorian and Grogu parece el resultado de sumar varios capítulos de la serie televisiva aunque visualmente se haya rodado en formato panorámico y en IMAX, algo que se aprecia, sobre todo, en el arranque del film
Los admiradores de la trilogía original descubrirán que hay elementos y personajes que aparecen, de nuevo, en éste largometraje, como esos malvados mellizos, hermanos del villano Jabba El Hutt, esos monstruos mecánicos que son máquinas de ataque o que el propio Grogu sea un bebé de la misma raza que el genial Yoda. Un encantador personaje que, a medida que avanza el desarrollo de la película, pasa de ser una criatura que protege el mandaloriano a convertirse en un ser autónomo capaz de defender a su preciado amigo. Una aclaración, para dar más verosimilitud, esta criatura es una marioneta digamos avanzada porque es el resultado de la colaboración entre artistas, diseñadores, constructores de marionetas, especialistas en animatrónica y equipos de efectos visuales.
No obstante en este film de "cine de palomitas" también hay algunos elementos destacables como la presencia de la actriz Sigourney Weaver, muy creíble en su papel de la coronel Ward del ejército de la Nueva República o una banda sonora electrónica muy resolutiva compuesta por el joven compositor sueco Ludwig Göransson, quien ya sorprendió favorablemente por su trabajo en Oppenheimer o Black Panther.