Sinopsis oficial
Nueve miembros de un jurado popular deliberan aislados un polémico caso de corrupción . Las pruebas son irrefutables, la opinión pública ya ha emitido su veredicto, nadie parece tener dudas
Hasta que reciben una oferta en secreto cada integrante ganará un millón de euros si cambia su voto de culpable a inocente. Pero o si quieren entrar en el juego, deberán alcanzar
la unanimidad...
La crítica -
Por Juana Samanes
Mientras en la calle sigue el debate de si es más conveniente ser juzgado por un jurado popular o por un juez se estrena esta comedia dramática española, con suspense, que elucubra de forma convincente sobre el tema. En la misma a nueve miembros de un jurado popular les aíslan para que den su veredicto sobre un caso de corrupción donde las pruebas son claras sobre la culpabilidad de un empresario. Pero la primera noche cada uno de ellos recibe una nota donde les ofrecen un millón por cambiar su voto de culpable a inocente, un soborno que, eso sí, tendrán que votar por unanimidad.
Dos guionistas con experiencia como son Jorge A. Lara (Los hombres de Paco y Aida) y Fer Pérez, (Kiki, el amor se hace y Olmos y Robles) debutan en la dirección con esta película que ineludiblemente lanza al aire una pregunta. ¿Todos tenemos un precio?. Para ello han elaborado una historia que, en su forma, recuerda a los clásicos Anatomía de un asesinato o Doce hombres sin piedad, pero aquí sometidos a un elemento tan rompedor como es el dinero.
Con cierto aire teatral, porque la acción se desarrolla prácticamente en esa sala de deliberaciones, la fuerza y el gancho de este film se encuentra en la descripción de esos nueve personajes totalmente estereotipos en clase social e ideología. Hombres y mujeres con los que los directores creen nos sentiremos identificados en algún aspecto y que están perfectamente encarnados por un reparto coral compuesto por actores con valía interpretativa como Carmen Machi, Pilar Castro, Marcelo Subiotto, Bruna Cusí, Vito Sanz, Ane Gabarain, Marina Guerola, Hugo Welzel y Aimar Vega. Aunque se supone que los guionistas y directores han intentado ser equilibrados en su descripción, desde fuera algunos juzgarán que han sido especialmente duros con el personaje que cuenta con un pasado trágico: el de Marisa, una estanquera interpretada por Ane Gabarain, que es descrita como una mujer dominante y antipática y de la que conocemos, en pocos trazos, que es la viuda de un militar asesinado (se supone que por la banda terrorista ETA) , que se tuvo que sacar las castañas del fuego desde muy joven. Salvo ese personaje, al resto los presentan con cierta tolerancia a pesar de los cambios de criterio y "las tragaderas" que manifiestan para justificar lo que a priori parece amoral. Pero es que de eso trata este relato ingenioso, o, como dicen sus responsables, ¿Por qué llegarías a corromperte?