Sinopsis oficial
La historia de un hombre corriente que divide su vida entre su negocio de construcción naval y su familia. Enfrentado a un extraño e inexplicable fenómeno meteorológico mientras se encuentra en alta mar, comienza a encogerse inexorablemente, sin que la ciencia pueda explicarlo. Atrapado de repente en su propio sótano, con apenas unos centímetros de altura, tiene que luchar para sobrevivir en este entorno ordinario que se ha vuelto hostil.
La crítica -
Por Juana Samanes
El inolvidable protagonista de The Artist, el actor francés Jean Dujardin está al frente del reparto de esta nueva adaptación del clásico de ciencia ficción escrito por Richard Matheson, que fue llevado a la gran pantalla por primera vez en 1957. A más a más, el intérprete fue el impulsor del proyecto y el que convenció al director holandés Jan Kounen, dándole un giro existencialista que la convierte en una película realmente interesante.
Paul es un padre de familia ejemplar y el dueño de una empresa de construcción naval. Durante uno de sus habituales baños en el mar, es testigo de un extraño suceso meteorológico. A partir de ese momento empieza a encoger sin explicación científica posible.
El film del año 1957, en plena Guerra Fría, contenía, entre otras cosas, una advertencia sobre la energía nuclear y su uso. La version actual es más intimista y reflexiona sobre la insignificancia del ser humano y también los límites de la ciencia. Igualmente también habla de supervivencia, muchas veces con miedo, de resistencia. Siguiendo al solitario protagonista el espectador percibe la paradoja de lo infinitamente pequeño que es frente a la mente tan grande que posee.
En lo que coinciden ambos film es que tienen una parte importante de efectos especiales para recrear el mundo que rodea a ese individuo a medida que empequeñece de tamaño, algo que le obliga a enfrentarse a enemigos tan letales como una vulgar araña, al mismo tiempo que ofrece imágenes tan bonitas como cuando se instala en la casa de muñecas de su hija Mia y empieza a jugar con ella, mucho más de lo que lo había hecho hasta ese momento.
El hombre menguante vuelve a demostrar el talento interpretativo de Jean Dujardin, puesto que prácticamente toda la película descansa en su actuación, más aun si tenemos en cuenta que rodó toda la película en solitario debido a que la mengua de tamaño de su personaje le obligaba a rodar en platos digitales. Muy acertada la banda sonora de Alexandre Desplat