La crítica -
Por Juana Samanes
Vivimos en una época de auge de los musicales, de ahí que cualquier historia es susceptible a ser llevada a ese terreno, incluso una que es un dislate como la biografía de Ann Lee. La directora Mona Festwold (guionista de la oscarizadaThe Brutalist), confundiendo "la gimnasia con la magnesia", ha querido recordar a Ann Lee porque, según ella, fue una de las pioneras en el feminismo ya que se convirtió en una de las primeras predicadoras modernas que luchó por la igualdad. Pero los hechos contradicen este argumento, porque lo que fue Ann Lee es una auténtica "iluminada" que se convirtió en la líder de una secta de inspiración cristiana conocida como los Shakers (Sociedad Unida de Creyentes), que tuvo su origen en Inglaterra en el siglo XVIII y que, debido a Ann Lee, se asentó en EEUU.
Amanda Seyfried interpreta a Ann Lee, en un relato que narra su camino para difundir sus creencias, en las que ella se creía una nueva reencarnación de Cristo en la segunda venida a la tierra.
La máxima de esta secta pacifista era "al paraíso por el trabajo y la castidad", que en la película advertimos vino provocada por la aversión al sexo que tenía la protagonista, de ahí que sus militantes apostaran por el celibato. No obstante la aversión al sexo de la protagonista no es óbice para la inclusión de imágenes de sexo, algunas en un contexto muy sórdido.
Al grupo los denominaban "los saltadores" por las manifestaciones físicas excesivas que protagonizaban en sus reuniones, donde eran habituales las danzas y los cánticos. Precisamente un himno Shaker llamado "Pretty Mother's Home", fue lo que la llevó a la cineasta a investigar a fondo a Ann Lee y dió lugar a este musical excesivamente largo (dura 137 minutos), en el que destacan los himnos de los shakers coreografiados por Celia Rowlson-Hall y las canciones y partituras originales Daniel Blumberg, quien hizo un buen trabajo en la oscarizada The Brutalist. Unos himnos que, en un principio, atraen por su belleza y rotundidad pero que, a la postre, resultan reiterativos.
Con una puesta en escena muy apropiada para un drama de época como éste, al frente del reparto se ha contado con una intérprete con talento para los musicales como es la mencionada Amanda Seyfred (Mamma mia!, Los Miserables) acompañada de un reparto coral en el destaca el apellido de Lewis Pullman, hijo de famoso actor Bill Pullman, que encarna al hermano y fiel seguidor de Ann Lee.
La directora de la película ha manifestado que la biografía de esta mujer compleja que, según ella, luchó por la igualdad, y que sufrió la represión a pesar de su pacifismo de ella y sus seguidores, sentía que era una historia estadounidense ignorada y olvidada que debía ser contada. Sinceramente creemos que no era necesario debido a la irrelevancia y la presunta locura de este personaje.