Sinopsis oficial
En la continuación el Dr. Kelson (Ralph Fiennes) se ve envuelto en una nueva y sorprendente relación, cuyas consecuencias podrían cambiar el mundo tal y como lo conocen, y el encuentro de Spike (Alfie Williams) con Jimmy Crystal (Jack O'Connell) se convierte en una pesadilla de la que no puede escapar. En el mundo de "El templo de los huesos", los infectados ya no son la mayor amenaza para la supervivencia: la inhumanidad de los supervivientes puede ser aún más extraña y aterradora.
La crítica -
Por Juana Samanes
Los zombis dan para mucho en recaudación de taquilla, de ahí que ahora se estrene 28 años después: el templo de los huesos, la cuarta película de una saga de muertos vivientes que empezó en el año 2002 con la excelente 28 dias después, dirigida por el oscarizado cineasta Danny Boyle (Slumdog Millionaire). En esta entrega pasa el testigo a la joven directora Nia Dacosta, que realiza una secuela de 28 años después, que se estrenó en España en junio del pasado año.
En ella seguimos las andanzas del visionario Doctor Kelson, interpretado por Ralph Fiennes, quien establece una nueva y sorprendente relación, cuyas consecuencias podrían cambiar "statu quo" de un mundo lleno de zombis desde hace décadas. Por su parte el encuentro del adolescente Spike (Alfie Williams) con el psicópata Jimmy Crystal (un irreconocible Jack O'Connell) se traduce en que se vea inmerso en una vida de pesadilla cuando descubre que la mayor amenaza para las personas es la inhumanidad de la que hacen gala los crueles supervivientes.
Parece mentira que un guionista de la talla de Alex Garland haya escrito esta historia "gore" de violencia gratuita y sórdida hasta extremos insospechados. Dada su trayectoria, es el responsable, por ejemplo, de la estupenda Civil War, esperábamos que esta historia intermedia dentro de la triología de 28 años después tuviera interés. Se ha limitado a desarrollar las inquietudes médicas del Dr. Kelson para buscar una solución a los infectados y a mostrar la crueldad que pueden desarrollar los seres humanos cuando tienen un líder satánico que se cree hijo de Lucifer, al que llama Luci (sí, suena a broma). Curiosamente esa panda de muchachos violentos parece inspirada en los terribles jóvenes de La Naranja mecánica, pero la historía de Stanley Kubrick tenía meollo, aquí es una continuación de despropósitos que no tienen fin y donde la casquería es la protagonista. De hecho hacía tiempo que no veíamos tantas vísceras en la gran pantalla.
Asombra la presencia como directora de la joven Nia Dacosta, a la que conocíamos por películas tan diferentes como Candyman o The Marvels, en este proyecto apocalíptico de zombies. Ella ha confesado que era una fan de las primeras entregas de la franquicia y de su director, Danny Boyle. Esa puede ser la razón de que haya tomado la dirección de esta saga que, aunque en su arranque toma los personajes que quedaron vivos en la entrega anterior, luego deriva en una total "ida de olla". Según ella lo único que le pidió al guionista Alex Garland es que salieran más zombies en su film, tras convencerla el productor Jonathan Glazer de que asumiera este proyecto.
En una trama tan violenta el único personaje que resulta atrayente es, de nuevo, el del adolescente Spike encarnado por el mencionado Alfie William. Y como ocurrió en la entrega anterior, y como ésta es una historia intermedia, lógicamente el final queda abierto…Avisados están