Sinopsis oficial
relata lo que sucede tras la separación de Marta (Alba Rohrwacher) y Antonio (Elio Germano). Él, un chef prometedor, se refugia en sus fogones; ella empieza a notar algo más que tristeza: ha perdido el apetito… y no solo por desamor. Cuando descubre que detrás hay un problema de salud, todo da un giro inesperado: la comida sabe mejor, la música le llega como nunca y el deseo despierta sus ganas de vivir sin miedo.
La crítica -
Por Juana Samanes
La directora catalana Isabel Coixet vuelve a dos temas recurrentes en su filmografía como son el amor y la muerte que ya trató, por ejemplo, en Mi vida sin mí (2003). Lo hace con la habitual sensibilidad con la que narra sus historias, ahora basándose en el libro Tres cuencos, de Michela Murgia.
Nada más separarse la pareja formada por Marta y Antonio, ella empieza a perder el apetito y parece que no solo por esa ruptura. Será entonces, tras una revisión médica, cuando descubra que detrás hay un problema de salud lo que la llevará a replantearse la vida con más ganas, de atreverse a vivir sin miedo.
Coixet vuelve a demostrar que es una romántica empedernida, de ahí que se tome su tiempo en relatar las dos historias de amor que contemplamos en la película. Ella misma ha confesado que su personajes "buscan en el amor un bálsamo para curar las heridas de la existencia" dentro de un film que es un canto a la vida desde el momento que plantea que pasamos por la existencia sin valorar ni disfrutar realmente lo que tenemos.
Esta coproducción italiano-española ha contado al frente del reparto con la versátil actriz Alba Rohrwacher, a la que secundan muy bien sus compañeros masculinos: Elio Germano y Francesco Carril. En el caso del primero, la complicidad es total y eso se aprecia cuando se nos va describiendo esa historia de amor que mantuvieron durante años y que él, por su adicción al trabajo (es chef de cocina), no supo cuidar.
Con un ritmo pausado, la película aborda de refilón temas como la medicina humanista, que no sólo pretende encontrar remedio a la enfermedad sino acompañar al enfermo de forma empática, algo que se extiende también a la faceta profesional de la protagonista, es una profesora que no solo da sus clases, y es popular entre sus alumnos sino que se preocupa si ve que, fuera del aula, tienen algún problema personal en el que puede ayudar. Hablamos de profesionales con vocación.
Ahora ha sido Italia el país elegido para rodar de este relato, en concreto Roma, pero en lugares poco frecuentados por turistas como los barrios del Trastévere, Testaccio y Piñeto, de los que extrae la más bella fotografía el director de esa parcela Guido Michelotti.