Sinopsis oficial
Una madre soltera y sus dos hijas regresan a Taipei tras varios años viviendo en el campo para abrir un puesto en un bullicioso mercado nocturno. Cada una a su manera, tendrán que adaptarse a este nuevo entorno para llegar a fin de mes y conseguir mantener la unidad familiar. Tres generaciones de secretos familiares empiezan a desvelarse después de que su abuelo le diga a la hija menor, que es zurda, que nunca use su «mano del diablo».
La crítica -
Por Juana Samanes
Nada menos que desde Taiwan llega este drama que presenta a una madre soltera y a sus dos hijas que, buscándose la vida, regresan a Taipei después de vivir unos años en el campo. Abren un puesto de comidas en el bullicioso mercado nocturno de la ciudad pero no lo tienen fácil. A priori en esa capital viven bastantes miembros de su familia, pero no les ayuda demasiado, de hecho salen a la luz una serie de secretos familiares tras asustar el abuelo a la niña pequeña, que es zurda, sobre que nunca use la «mano del diablo».
El estilo visual y las historias de personajes marginales son la tónica que agrada al oscarizado cineasta Sean Baker (Anora) y eso se palpa en este film que ha coescrito, editado y coproducido con Shih-Ching Tsou, que es en esta ocasión la directora de la película, y su habitual colaboradora. De hecho para la historia, relatada desde la perspectiva de la niña, se basó en una experiencia propia.
La autenticidad se "masca" en cada imagen mientras contemplamos la dificultad de algunas familias por salir adelante, y solo rebajar su orgullo cuando el problema es complicado de resolver en soledad. La chica zurda es una película de mujeres, porque son la madre y sus dos hijas de las que se hace una descripción pormenorizada de su forma de actuar; rebelde la adolescente, encantadora la menor y con una seriedad que desarma. Precisamente la pequeña, el personaje de I-Jing, encarnado por Nina Ye es uno de los reclamos de este filme. Se trata de una niña colaboradora, que quiere ayudar a su familia pero que no sabe como hacerlo y mete la pata. Para filmar mejor sus movimientos por las estrechas calles del mercado nocturno recurrieron a rodar con I-Phones, algo que empieza a ser una práctica no tan extraña en películas de cine independiente como ésta.
Rodada, por tanto, en muchas secuencias en el mercado nocturno este pasa a convertirse en un personaje más de la trama con su bullicioso movimiento y color.
La chica zurda no pasó la última selección de las cinco mejores películas de cine internacional de los Óscar o, si lo prefieren, de habla no inglesa, (donde se encuentra la española Sirat) pero si figuraba entre las finalistas a la Mejor película internacional representando a Taiwán