Sinopsis oficial
En un futuro cercano, una pareja marcada por la pérdida de su hijo acepta acoger en casa a un niño humanoide creado a su imagen con inteligencia artificial. Lo que empieza como un intento desesperado de aliviar el dolor se convierte en una nueva vida familiar, tan luminosa como inquietante. ¿Puede la tecnología devolvernos a quienes amamos?
La crítica -
Por Juana Samanes
¿Estamos preparados para el futuro y para los retos que plantea la Inteligencia Artificial?
Este sería el tema fundamental de este interesante film del director japonés, Hirokazu Koreeda, uno de los cineastas más serios del panorama actual que ,como en películas anteriores como Un asunto de familia o De tal padre tal hijo, lo hace abordándolo desde el seno de una familia.
Una pareja que no remonta el duelo por muerte de su hijo decide acoger en su hogar a un niño humanoide creado a imagen de su vástago con inteligencia artificial. Lo que arranca como un intento desesperado de aliviar el dolor por la pérdida del ser amado pronto se convierte en algo inquietante.
Salvando las distancias argumentales, Kakeru tiene coincidencias con la obra maestra Blade Runner, de Ridley Scott porque, como bien afirma el profesor y sacerdote Juan José Múñoz en su imprescindible libro dedicado a esta película y publicado por Rialp, ambos films hacen una reflexión sobre el origen del ser humano y su destino. Y que, en el caso de seres creados por el hombre, acaban siendo "más humanos que los humanos", como se escucha en Blade Runner. En el caso de Kakeru, el humanoide se aleja de los científicos que experimentaron con la IA porque este humanoide acaba convirtiéndose en una criaturas única, algo que también se argumentaban en la inquietante novela y posterior película Nunca Me abandones, basada en la obra distópica del escritor inglés de origen japonés Kazuo Ishiguro.
Porque Kakeru lanza una pregunta dolorosísima: ¿La tecnología puede ayudar a superar la pérdida de un ser querido?. En este drama se describe con mucha sensibilidad como la madre, de quien ha partido la idea de adoptar a ese humanoide, lleva "mejor" esa decisión del robot que ha llegado a su hogar por su decisión pero para el progenitor, obsesionado con la muerte de su hijo, sigue siendo un recordatorio demasiado duro.
Kakeru es uno de los largometrajes imprescindibles de este año. Merece la pena que cualquier espectador no cinéfilo se salte sus reservas hacia el cine asiático porque así descubrirán que películas de grandes maestros como Koreeda ofrecen tramas universales que dejan claro que están tan lejos pero tan cerca de nuestra cosmovisión.